La Hermandad del Buen Fin ha llevado a cabo un nuevo proyecto, que ha sido estrenado y bendecido en la mañana del domingo 31 de mayo, coincidiendo con la celebración de la Función al Santísimo Sacramento. Se trata de una nueva Capilla Sacramental que cuenta con un retablo, antiguo retablo que estaba situado al final de la iglesia, el cual albergó durante algunos años las imágenes de San Juan, José de Arimatea y Nicodemo pertenecientes al antiguo misterio.
Dicho retablo se engloba dentro del estilo neoclásico, muy frecuente en el templo. No obstante, se encontraba en un pésimo estado de conservación, por lo que, bajo el diseño de N.H.D. Jesús Corral, el arquitecto y hermano de esta hermandad, D. Pablo Millán, llevó a cabo un proyecto de reestructuración del mismo.
El retablo presenta una estructura de planta recta, con escaso movimiento, formada por un gran cuerpo central y un ático. Arranca de un banco en cuyo centro se encuentra la mesa de altar, donde podemos observar el tabernáculo o sagrario destinado a la reserva del Santísimo Sacramento.
En la calle central del retablo se dispone una gran estructura compuesta por un único cuerpo, erigida sobre dos escalones, en la que se alza una gran vitrina flanqueada por dos columnas y donde podemos contemplar al titular de la hermandad, el Santo Sudario de Nuestro Señor Jesucristo. Sobre este primer cuerpo se sitúa el remate, compuesto por cornisa, penacho y pináculos.
Las calles laterales se organizan sobre un elevado banco, sobre el que se apoyan medias columnas de fuste liso y capitel corintio que sustentan un entablamento formado por arquitrabe, friso corrido y cornisa decorada con dentículos y voladizo de modillones. El entablamento de las calles laterales se adelanta, quedando el central relegado al fondo, de manera que adquiere un mayor protagonismo la estructura central.
Los laterales se resuelven mediante pequeñas hornacinas donde se exponen diferentes relicarios propiedad de nuestra hermandad, entre los que se encuentran reliquias de San Francisco, San Antonio, diversos Mártires y un Lignum Crucis.
La policromía, de carácter marmoleado, se adecúa al gusto imperante en la época de creación del retablo. Asimismo, todas las tallas y perfiles han sido dorados con pan de oro.
Los trabajos de adecuación y carpintería han corrido a cargo del taller de Óscar Caballero, mientras que la policromía y el dorado han sido realizados por N.H.D. Álvaro Bustos.
El retablo se encuentra ubicado en una capilla de la iglesia que anteriormente servía como paso hacia la sacristía. Para su adecuación se ha procedido al desmontaje de la antigua sillería del coro que ocupaba esta zona. Asimismo, las paredes han sido revestidas con tapicería de damasco, rematada con un fleco dorado.
Con el fin de dotar a la capilla de un carácter más reservado durante la celebración de actos en el templo, se ha instalado una galería dorada rematada por un penacho de antigua talla, restaurado por el taller anteriormente mencionado y dorado por el mismo hermano. De ella penden cortinas de terciopelo de algodón. Igualmente, se ha colocado una reja de hierro en negro y oro para reforzar dicho carácter de recogimiento.
En la puerta de entrada y sobre la citada reja se han instalado dos pescantes de hierro forjado, de los que penden sendos lampadarios de plata que anuncian la presencia de Su Divina Majestad.
Del techo de la capilla cuelga una gran lámpara de araña donada por N.H.D. Emmanuel del Toro. Del mismo modo, se ha dotado a la estancia de una nueva iluminación realizada por N.H.D. Fernando Montero.
Para un mayor realce del conjunto, se ha procedido a la limpieza química del sagrario y al plateado de los relicarios, piezas de extraordinario valor. Asimismo, se han restaurado cuatro candelabros de madera dorada y dos pequeños candelabros que acompañan al sagrario. También se han confeccionado nuevos paños de altar para el retablo, realizados por N.H.D.ª Mari Carmen Contreras.
Todo el conjunto ha sido ideado y dirigido por nuestro asesor artístico y hermano de la corporación, Jesús Corral Zambruno.









